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La representación animada de objetos inexistentes, escenas que no pueden captar las cámaras o efectos de postproducción son algunos de los usos tradicionales del 3D, una tecnología en auge por su gran versatilidad y posibilidades visuales.
Pero su potencia como herramienta de diseño va mucho más allá en soportes audiovisuales e impresos: portadas de publicaciones, ilustraciones, logotipos, representaciones virtuales de packaging, stands o publicidad exterior, entre otros. Consulte a nuestros expertos.
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